Le pregunto a Claude y a veces acierta y a veces me suelta una respuesta sosa. ¿De qué depende?
Depende, en gran parte, de cómo lo pides. Un prompt es simplemente eso: lo que le pides a Claude — tu mensaje, tu instrucción, tu pregunta. La palabra suena técnica, pero es eso. Y el mismo Claude, con la misma petición mal hecha o bien hecha, te da resultados que parecen de dos asistentes distintos.
Analogía: es como encargarle un trabajo a un profesional brillante pero recién llegado, que no sabe nada de tu situación. Si le sueltas «hazme algo de marketing», hará algo genérico. Si le explicas qué, para quién y cómo, te clava el resultado. Aprender a pedir bien (eso es el «prompt engineering») es la habilidad más rentable del curso: no se programa, se practica.
Claude no adivina lo que tienes en la cabeza; hace lo que dices, y las versiones recientes se lo toman bastante al pie de la letra. Cuanto más concreto, mejor. Cuatro cosas que conviene decirle:
❌ Escríbeme algo sobre el cambio climático.
✅ Escríbeme un párrafo de 80 palabras sobre el cambio
climático para niños de 10 años, con tono optimista
y un ejemplo cotidiano.Truco extra: si quieres que Claude haga algo (y no solo que lo sugiera), pídeselo directo: «hazlo», en vez de «¿podrías sugerir…?».
Otra palanca muy potente: ponle un rol y dale trasfondo. Decirle «actúa como un profesor de historia paciente que explica a principiantes» cambia el tono y hasta la precisión. Asignarle un rol enfoca su comportamiento; incluso una sola frase marca la diferencia.
Y el contexto: cuéntale lo que necesita saber de tu caso. No es lo mismo «dame ideas para un regalo» que «dame ideas de regalo para mi madre, que cumple 70, le encanta la jardinería, y el presupuesto son 30 €».
Y un truco fino que recomienda la guía oficial: explícale el porqué. No es lo mismo «no uses puntos suspensivos» que «no uses puntos suspensivos, porque el texto lo va a leer una voz automática y no sabrá pronunciarlos». Con el motivo, Claude entiende la idea y la aplica también a casos que no le has dicho.
Eres un nutricionista amable. Explícame, sin tecnicismos, cómo empezar a comer mejor sin obsesionarme.
De las más potentes, y casi nadie la usa: en vez de describir lo que quieres, enséñale un ejemplo de cómo lo quieres. Los técnicos lo llaman few-shot («con pocos ejemplos»), pero la idea es de andar por casa: muéstrale el patrón y lo copia.
Resume cada reseña así: Reseña: "Llegó tarde y roto." -> Negativo (envío y estado). Ahora resume esta: "Perfecto, rápido y baratísimo."
Y Claude seguirá tu patrón. Para tareas finas, la guía oficial recomienda entre 3 y 5 ejemplos variados; pero con uno o dos ya notas el salto.
Para tareas que piden razonar (un problema de mates, una decisión con varios factores, un análisis), ayuda que Claude piense antes de soltar la respuesta. Buena noticia: los modelos actuales ya lo hacen solos, y deciden cuánto pensar según lo difícil que sea la tarea (el «razonamiento adaptativo» del Módulo 01). Así que el viejo truco de escribir «piensa paso a paso» ya no es necesario: según la guía oficial, una instrucción general como «piénsalo a fondo» suele funcionar mejor que dictarle tú los pasos.
Tengo 3 ofertas de móvil [datos]. Piénsalo a fondo y dime cuál me conviene por precio y duración. Antes de responder, comprueba que has comparado las tres.
El truco que sí funciona: pedirle que revise su respuesta antes de dártela («antes de terminar, comprueba que…»). Y para lo fácil (una definición, dar formato), al grano: no hace falta pedirle que piense.
Cuando el encargo es largo y mezcla cosas (tu instrucción + un texto que aportas + un ejemplo), conviene rotular cada parte para que Claude no las confunda. La forma que mejor entiende es envolver cada tipo de contenido en su propia etiqueta estilo XML — así no malinterpreta qué es la orden y qué son los datos.
Una etiqueta es solo una palabra entre < y > que abre, y la misma con barra que cierra:
<instrucciones> Resume el texto en 3 frases sencillas. </instrucciones> <texto> (aquí pegas el artículo largo) </texto>
Los nombres los eliges tú; basta con que sean descriptivos y los uses igual siempre: <instrucciones>, <texto>, <ejemplo>, <contexto>…
La última, y la más liberadora: no tienes que clavarlo a la primera. El buen prompting es una conversación. Si la respuesta no es lo que querías, no empieces de cero — dile qué ajustar: «más corto», «más informal», «céntrate en esto», «quita la introducción». Cada vuelta lo acerca a lo que buscas.
Marca una respuesta y te digo al instante si va bien, con el porqué. Al final, tu nota.
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